Sicilia en moto

Detalles

Un recorrido por Sicilia en moto es una aventura maravillosa. Recorrer las calles, de costa a costa, de ciudad en ciudad, puede ser un descubrimiento diario. Hermosas montañas que descienden por suaves colinas hasta llegar a los llanos, lugares ricos en historia y cultura. El clima templado durante todo el año es sin duda una razón más para viajar en moto.

Son muchos los itinerarios posibles y hay para todos los gustos.

La ruta clásica es dar la vuelta a la costa y dura aproximadamente una semana: partiendo de Mesina, nada más llegar después de cruzar el Estrecho, tomamos la carretera estatal SS113 que bordea el mar Tirreno hasta Palermo durante 250 km.

La primera parada es Tíndaris. El Santuario ya se ve a lo largo del camino y, si miras hacia abajo, podrás admirar la impresionante playa de Oliveri, con sus piscinas naturales y lenguas de arena. Continuando por nuestro camino, llegamos a Gioiosa Marea. Su nombre te hace pensar en la bellísima playa de guijarros de Capo Calavà. Pasamos por Brolo, conocido por los sabrosos embutidos de los Nebrodi, y luego por el encantador Capo d’Orlando y Santo Stefano di Camastra, famoso por su cerámica. ¡A estas alturas, ya te habrás enamorado de Sicilia!

Déjate embaucar por el paisaje con el perfil de las islas Eolias, que nos seguirá hasta llegar a Cefalú. La ciudad merece una parada para visitar la catedral que forma parte del itinerario árabe-normando patrimonio de la UNESCO, una ruta que nos lleva hasta Palermo.

La moto es el medio ideal para hacer frente al tráfico y los palermitanos lo saben muy bien.

Hay que buscar los aparcamientos para motos, que son gratuitos y así no correremos el riesgo de recibir multas. Entre las maravillas artísticas y arquitectónicas, no puede faltar una visita a la Capilla Palatina, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, y a los mercados históricos (el Capo, Ballarò y Vucciria). Después subimos por corso Calatafimi hasta la catedral de Monreale (que también está dentro del itinerario árabe-normando patrimonio de la UNESCO) y continuamos por la abadía de San Martino delle Scale.

Luego nos dirigimos a Trapani siguiendo la E90 y después la SS 186. Paramos para almorzar en Castellammare del Golfo: ¡prueba su pescado fresco en una de las muchas trattorias junto al mar! Esta es la zona idónea para deleitarse con el famoso cuscús trapanese a base de pescado. No nos olvidamos de tomarnos una cassatella de postre.

Las próximas paradas son la bahía de Guidaloca, Scopello (el antiguo pueblo del pane cunzato) y la Reserva de Zingaro, donde nos daremos un chapuzón en el mar Mediterráneo desde algunas de las playas más bonitas de Sicilia.

Retomamos la 187 hasta Erice, un pueblo medieval situado en la montaña sobre Trapani. Una preciosa carretera con vistas panorámicas nos lleva a uno de los pueblos más antiguos de Sicilia. Visitamos el castillo, compramos alfombras de colores hechas a mano (tal vez una pequeña, ya que vamos en moto) y dulces elaborados con pasta de almendras. Avanzamos por unas increíbles curvas cerradas desde las que tendremos unas vistas espectaculares de las islas Egadas.

Después de ver Trapani desde arriba, no podemos dejar de visitar su centro histórico. Ahora es el momento de tomar la Via del sale (ruta de la sal) que nos lleva de Trapani a Marsala. Y ver el atardecer en el embarcadero que va hacia Mozia nos conquistará el corazón.

Visitamos Marsala y Mazara del Vallo: ¡no te pierdas el Sátiro danzante! Ni tampoco las Cave di Cusa, Selinunte ni Segesta.

A través de la SS 115 llegaremos a Sciacca, una hermosa ciudad junto al mar.

Entre Sciacca y Agrigento se encuentran Heraclea Minoa y la Reserva Natural de Torre Salsa, ideal para aquellos a los que no les gustan las playas concurridas.

Agrigento con el Valle de los Templos nos muestra una envidiable colección de arte griego; luego nos enfrentamos a una etapa más larga que nos lleva directamente a Ragusa Ibla, Noto, Marzamemi, Scicli e Ispica, verdaderos jardines de piedra ricos en historia. Después de la inmersión total en el barroco, nos dirigimos a unos oasis naturales junto al mar: Calamosche y la Reserva de Vendicari.

Reanudamos el camino hasta Siracusa para visitar la espléndida Ortigia y luego nos dirigimos a la bella y anamada Catania.

A continuación, paramos en la barroca Acireale, en la Timpa, los farallones de Aci Trezza, para proseguir por Taormina, Castelmola y, finalmente, el Etna que preside el paisaje.

El volcán activo más grande de Europa es un destino maravilloso. Su altura (3350 metros) permite que nuestras dos ruedas viajen por caminos sinuosos y muy divertidos. El Valle del Bove hacia Zafferana Etnea, Linguaglossa, Randazzo o Bronte son solo algunos de los lugares pintorescos donde el fuego del volcán contrasta con la aspereza de las laderas y el agua de las lagunas escondidas. También es un placer para el olfato gracias a sus aromas inconfundibles, como el del hinojo silvestre, el olivo y el pistacho.

Los itinerarios que atraviesan los otros parques naturales también son ideales para los vehículos de dos ruedas, como el que nos lleva a la aventura entre Madonia y Nebrodi, los Montes Sicanos y las Gargantas de Alcántara (Gole dell’Alcantara), donde entre pastos, casas de pastores y arroyos impetuosos encontramos paisajes suspendidos en el tiempo, lejos de las rutas más tradicionales.

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