Sicilia a vela: crucero por las islas Eolias

Detalles

Para unas vacaciones en velero en las islas Eolias, completas y relajantes, es necesario, en primer lugar, disponer de al menos 6 días. Hacer un recorrido por las islas en barco es una experiencia que se debe vivir con al ritmo que marque la vela.

Para este tipo de vacaciones, siempre es bueno confiar en empresas de alquiler de barcos profesionales por razones de seguridad. En las islas Eolias sopla mucho el viento y los puertos no siempre están disponibles, especialmente en temporada alta. Por ello, en ocasiones es necesario permanecer fondeados y refugiarse en calas con fondo adecuado.

Día 1

Desde Portorosa, de buena mañana, iniciamos la navegación en dirección a la primera de nuestras islas: Lípari, a unas 16 millas de distancia. Darse un baño en la bahía frente a los farallones o Cava Pomice es casi obligatorio. Llegamos nadando a playa Blanca: aquí veremos pequeñas piedras pómez blancas flotando sobre la superficie de un agua azul y cristalina.

Atracamos en uno de los puertos o muelles de la isla y nos adentramos por las callejuelas del centro histórico para visitar el castillo y el museo arqueológico. A continuación, aprovechamos una parada en un bar para disfrutar de una granita, mezcla de granizado y sorbete, de moras frescas con brioche y nata; una alternativa, no menos calórica, son los bomboloni calientes con ricota. Aquí, como en todas las islas Eolias, el violeta de las buganvillas en las paredes blancas de las casas y el azul de las ventanas lacadas crean una sugerencia de colores que llega al alma.

Día 2

Desde Lípari hasta la isla de Panarea navegamos 12 millas. Recomendamos una parada con baño en la bahía de Cala Junco y luego en Lisca Bianca. También son muy bonitas las calas de Dattilo y Basiluzzo. Para que os hagáis una idea del encanto de estas playas, basta con saber que han sido escenario de diversos anuncios publicitarios y películas.

En Panarea existe una intensa actividad de fumarolas submarinas, visibles simplemente con el esnórquel, así que aquí nos equipamos con las gafas y el tubo para descubrir estos maravillosos fondos.

Por último, nos detenemos para descansar en Cala degli Zimmari, la única playa de arena de la isla, también llamada playa roja por el sugerente color de la arena de tonalidad rojiza. Al llegar a la isla es obligatorio un paseo por los callejones y las numerosas tiendas del centro.

Mundanidad y diversión se alternan con momentos de paz y relajación. El atardecer es un momento mágico en Panarea. Hay quienes prefieren pasarlo en la intimidad de su barco o en tierra, en una de las magníficas terrazas de los muchos bares isleños de San Pietro. Este es el salón glamuroso de la isla, donde hasta las primeras horas de la mañana el sonido chillout de las discotecas se mezcla armoniosamente con los colores fluctuantes del amanecer, creando una atmósfera elegante e imperdible.

Día 3

Antes de salir de Panarea, nada más despertarnos, aprovechamos las primeras horas de la mañana para degustar junto al mar la mejor granita de melocotones y malvasía. Inmediatamente después llegaremos a nuestro barco para poner rumbo hacia la isla de Estrómboli, a 14 millas de distancia en barco. Nos damos un chapuzón en Strombolicchio, aunque buenas alternativas son Scari y Ginostra.

Después de echar el ancla en el sur de la isla, con el bote auxiliar llegamos al muelle principal y vamos a descubrir el pueblo. Paseamos por los callejones de Estrómboli hasta la iglesia de San Vincenzo, donde hay unas magníficas vistas al mar; o bien nos aventuramos en una fascinante excursión guiada, hasta la cima del cráter del volcán Esrómboli.

Si tenéis suerte y hay una erupción en curso, recomendamos darse un baño de medianoche en la bahía, justo enfrente de la Sciara del fuoco. Desde esta posición, desde nuestro barco, podremos asistir al espectáculo del flujo de lava, de lapilli y residuos incandescentes, que desciende desde el cráter hasta el mar.

El rojo del volcán, la luna de plata y el mar oscuro crean en la noche un encanto único.

Día 4

Desde Estrómboli llegamos a Salina recorriendo 22 millas de navegación. Antes del almuerzo nos damos un refrescante baño en la costa de Lisca o Pollara. Para desembarcar en la isla debes ir a los puertos de Santa Marina di Salina o Rinella, en Leni. Se recomienda alquilar una moto para explorar los rincones ocultos de la isla, sus paisajes verdes y exuberantes inusuales.

Además, aconsejamos una visita a Valdichiesa al Santuario de la Madonna del Terzito del siglo XVII, o una excursión a la Fossa delle Felci (fosa de los helechos).

También aquí es un deber tomarse una granita, pero aún más probar el famoso pane cunzato, un pan caliente cubierto con aceite de oliva virgen extra y productos locales. No nos olvidemos de abastecernos de alcaparras y alcaparrones (los frutos de la alcaparra), presentes en abundancia en la isla, junto con algunas botellas de malvasía, el característico vino siciliano de sabor dulce y aromático obtenido de uvas pasas.

No hay nada como ver el atardecer en Pollara, la espléndida bahía formada dentro de un cráter prehistórico parcialmente hundido. Antes de una cena de pescado, disfrutamos de un aperitivo en uno de los muchos bares del lugar.

Día 5

Navegando durante 14 millas, desde Salina nos dirigimos a Filicudi, una isla salvaje y poco mundana. Para bañarse y comer en esta zona, te aconsejamos ir a Punta Perciato, un promontorio de lava en el que el mar ha abierto un paso. No muy lejos se encuentra la cueva del Bue Marino, llamada así por los antiguos pescadores, porque se pensaba que era el refugio de la foca monje. Apenas doblar Punta Perciato, se puede hacer una parada en la playa, antes de dirigirse hacia las rocas de formas espectaculares y no muy distantes de Canna.

Debajo de este pináculo de basalto rodeado de aguas cristalinas, haremos una inmersión submarina fascinante por cantidad y variedad de peces.

Después de atracar en Filicudi Porto o en el muelle de Pecorini a mare, a ser posible en las horas menos calurosas, exploramos el pequeño pueblo. Desde esta isla, una de las más distantes de la costa siciliana, el panorama nocturno es idílico: un vívido cielo estrellado en el que es posible divisar a simple vista la Vía Láctea.

Día 6

Desde Filicudi nos dirigimos hacia la isla de Vulcano, a unas 22 millas de distancia, y llegamos al Porto di Levante. No te puedes perder la visita a la isla y la parada en Fanghi, un verdadero spa natural. Es imposible describir el panorama que nos ofrece la subida al cráter, que recomendamos encarecidamente hacer con cómodos zapatos de senderismo. Y de nuevo, visitamos las cuevas en un recorrido por la costa en medio de los gases sulfurosos que emanan de la tierra.

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LOCALIZACIÓN

DURACIÓN

6 días

Distancia

Dificultad

Lugares

Estaciones

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