CASTILLOS DEL MESINESE DESDE EL TIRRENO AL JONIO

Dettaglio

Muros inexpugnables, aspilleras antiguas, fosos inaccesibles… También estucos, bajorrelieves, estancias muy elegantes. Sí, obviamente estamos hablando de castillos. En Sicilia hay más de 200: una verdadera multitud de máquinas del tiempo capaces de revivir en nuestra imaginación las épocas lejanas de caballeros y damas. En este itinerario exploraremos el noreste de la Sicilia para descubrir algunos de sus castillos más preciados.

Si ya han visitado algunos de los señoríos de Nebrodi (Raccuja y Montalbano Elicona); Longi o vienen desde el oeste o desde el centro, la primera etapa de este itinerario es el Castillo de Ficarra en lo alto de una colina que domina el pequeño pueblo. Piérdanse por las callejuelas medievales del pueblo y suban al Castillo. Los primeros testimonios relativos al señorío datan del siglo XII aunque probablemente se construyó sobre una estructura árabe preexistente. Aparece la estructura como un bloque compacto con cuatro alas. El portal de acceso resaliente al ‘500, con un espléndido arco de medio punto y manpuestos, constituye la única puerta de acceso al castillo. Todos los ambientes dan a un patio interno que tiene en el centro un pozo conectado a una grande cisterna para recolección de la agua pluvial. Al interno aún es posible visitar parte de las antiguas celdas de la prisión sin luz como también el actual Museo de juegos y juguetes medievales  que recoge cientos de reproducciones de los que fueron los pasatiempos más populares en la época de los caballeros.

Volvamos a la ruta y lleguemos a la costa del Tirreno. Viajamos hacia el este, destinación Milazzo. Aquí detenerse  es realmente obligatorio: el Castillo de Milazzo (también conocido como la «Ciudadela Fortificada«), cuenta con una superficie de más de 7 hectáreas (de las cuales más de 1200 metros cuadrados ocupados por edificios), se destaca sobre el golfo en la parte superior del antiguo Borgo y representa uno de los mayores conjuntos fortificados de Europa. Pasear por el interior de la Ciudadela es un auténtico viaje por la historia. Aquí a lo largo de los siglos se han alternado diferentes culturas, reconocibles en diferentes estratificaciones de la Ciudadela. Las diversas áreas,  se suceden en el espacio en sentido cronológico siguiendo un desarrollo piramidal y concéntrico hacia abajo: en la parte superior está la parte más antigua y gradualmente hacia abajo las diversas superposiciones identificables en los estilos arquitectónicos de las sucesivas dominaciones. Partimos entonces del núcleo prehistórico hasta el asentamiento griego; del romano al bizantino hasta el árabe; luego del normando a la edad moderna. Y luego otra vez la multitud de palacios, fortificaciones, conventos, puertas de acceso: el Castillo de Milazzo requiere tiempo para ser descubierto en su totalidad.

¿Están listos para zarpar entonces? Desde Milazzo tomamos el mar para llegar al Castillo de Lipari, en las Islas Eolias. Tan pronto como aterricen en la Isla, les sorprenderá su imponente estructura. Aquí  nos encontramos ante una auténtica ciudadela fortificada formada por el Castillo y otros edificios construidos sobre la roca de origen volcánico a 50 metros de altura sobre el mar. Entrando por la puerta principal nos encontraremos con una sucesión de estilos y épocas que reflejan las culturas que se han sucedido a lo largo de los siglos: junto a la Iglesia de Santa Caterina encontrarán las excavaciones que datan de la Edad del Bronce y junto a ellas una parte de el plan urbanístico greco-romano. Otra máquina del tiempo real. 

Ahora volvamos a la Isla madre y vayamos más al este, hacia el Castello di Spadafora (ME),  conocido como Castello Samonà que domina el centro de la ciudad. Desde sus orígenes (todavía inciertas) el señorío ha sido utilizado más como residencia nobiliaria que como sistema defensivo. Ello explica la presencia en el interior de estucos decorativos muy elegantes en el techo. Recorriendo sus salas podrán vestirte con las ropas de los antiguos nobles sicilianos

Avancemos algunos kilómetros hacia Villafranca Tirrena para descubrir las maravillas de su Castillo, también conocido como Castillo di Bauso. Sus orígenes se remontan al siglo XIII mas el edificio fue sometido a varias fases reconstructivas. Nació como un verdadero pueblo, el Palacioo-Castillo presenta una primera parte sostenida por las murallas (sin verdaderas ambiciones defensivas). El conjunto se alza sobre el extremo de una colina que domina el Golfo de Milazzo. Los interiores del Palacio están repletos de bustos y esculturas, imponentes arquitrabes entre una estancia y otra, una monumental chimenea de estilo renacentista y suntuosos solados de mayólica en la terraza y en la capilla privada.

Finalizamos nuestro recorrido pasando del Tirreno a la Costa Jónica para llegar a Scaletta Zanclea (ME). Su Castillo Rufo Ruffo se alza en lo alto de un cerro rodeado de valles inaccesibles. En el lado este que dá al estrecho, la pendiente es menos pronunciada y es precisamente aquí donde se hizo el fatigoso camino de herradura con paciente trabajo humano,  que aún hoy conecta, como en la Edad Media, el puerto deportivo (Scaletta Marina ) al Castillo. Encargado por Federico II de Suabia en el siglo XIII, la vertiginosa verticalidad de los exteriores se ve aligerada por elegantes ventanas ajimezadas. En el interior, una vez traspasado el umbral la atención se centrará en la altura de la bóveda y en las ventanas suspendidas en el vacío. Actualmente es la sede de un museo en el cual se conservan documentos relativos al territorio y a la familia Ruffo.

Si aún desean explorar otras casa señoriles, tienen muchas opciones: puede descubrir los castillos cercanos del Etna o bajar directamente hacia el sur más profundo.

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