MITOS Y LEYENDAS EN SICILIA
Detalle
Sicilia es una tierra profundamente ligada al mito. Desde las profundidades del estrecho de Messina hasta las cimas del Etna, desde las costas jónicas hasta las islas del viento, la isla siempre ha sido escenario de leyendas que fusionan naturaleza, historia e imaginación. Dioses griegos, ninfas, héroes clásicos y criaturas legendarias pueblan pueblos, ciudades y paisajes impresionantes, devolviendo un patrimonio cultural rico en símbolos y encanto. Un viaje por la Sicilia de los mitos es un recorrido por la memoria y la identidad más profunda de la isla.
El este de Sicilia: entre dioses, amores y gigantes
Entre los relatos más emblemáticos, la leyenda de Colapesce es símbolo del profundo amor de los sicilianos por su tierra. En Messina, se cuenta que el joven pescador de extraordinarias habilidades fue puesto a prueba por Federico II, acabando por sacrificarse para salvar la isla. Todavía hoy se dice que Colapesce sostiene una de las tres columnas sobre las que se apoya Sicilia, impidiendo que se hunda en el mar.
También en el estrecho de Messina cobran forma las leyendas de Escila y Caridí, los monstruos marinos que destrozan y succionan a los navegantes, y la de la famosa Fata Morgana, un espejismo óptico que también fascinó a los normandos e inspiró relatos legendarios.
El poder del Etna: fuego, dioses y caballeros
El Etna, majestuoso y activo, es protagonista de numerosos mitos. Para los griegos, era la morada de Hefesto, dios del fuego y herrero de los dioses, que forjaba armas en su fragua subterránea. También se creía que bajo el volcán se encontraba la entrada al Tártaro, el reino de los muertos.
Una leyenda anglo-normanda cuenta que el rey Arturo, en Sicilia para una misión espiritual, se dirigió al arcángel Miguel, quien reforzó Excalibur con la lava del Etna. El volcán se convierte así en un puente entre el mito clásico y la leyenda caballeresca.
Ulises, Polifemo y las costas de los cíclopes
Muchas etapas del viaje más famoso de todos los tiempos parecen tener lugar precisamente en Sicilia. El episodio de Ulises y Polifemo narrado en la Odisea podría haber tenido lugar en las laderas del Etna. Homero cuenta cómo Polifemo, tras ser cegado por el astuto Ulises, lanza enormes rocas en dirección a los navegantes. Así se explica el origen de los farallones de Acitrezza, llamados precisamente «Islas de los Cíclopes». Pero según otras fascinantes interpretaciones, es Novara di Sicilia, con su Rocca Salvatesta, la verdadera tierra de los Cíclopes.
A pocos kilómetros, los topónimos de Acireale, Acicastello y Acitrezza cuentan el conmovedor mito de Aci y Galatea, pastor y ninfa separados por los celos de Polifemo. Aci fue transformado en río y aún hoy fluye hasta el mar.
Fuente Aretusa, Cabo Passero y desembarcaderos mitológicos
En el corazón de Siracusa, la Fuente Aretusa está dedicada a la ninfa transformada en manantial por Diana para escapar de Alfeo. La fuente aún es visible en la isla de Ortigia, lugar sagrado de la mitología.
En el extremo sur de la isla, entre Capo Passero y la Isla delle Correnti, la leyenda cuenta que navegaron Ulises y Eneas, convirtiendo estos lugares en guardianes de desembarcos épicos, donde el mito y la geografía se superponen.
Perséfone, las Truvature y las islas de los vientos
En el corazón del interior, cerca del lago de Pergusa, junto a Enna, se sitúa el mito del rapto de Perséfone: hija de Deméter, secuestrada por Hades, es símbolo de la alternancia estacional.
En el folclore popular también aparecen las Truvature, tesoros ocultos protegidos por hechizos y relacionados con el personaje de Giufà, protagonista de muchas historias sicilianas.
Por último, según la mitología griega, las islas Eolias eran la morada de Eolo, dios de los vientos, mientras que los montes Nebrodi acogían los ritos de las bacantes en honor a Dioniso, dios del vino y de la naturaleza.







