La Sicilia botánica atrae a jóvenes y mayores

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Jardines botánicos, parques y reservas naturales: sicilia ofrece muchísimas oportunidades para que adultos y niños descubran las maravillas de la naturaleza

JARDINES BOTÁNICOS

En Sicilia hay varios jardines botánicos. Entre los principales se encuentran el Jardín Botánico de Palermo, que es una de las instituciones académicas más importantes de Italia, en actividad desde más de 200 años;  el Jardín Botánico Pietro Castelli de Mesina es un pequeño pulmón verde para toda la ciudad; en el Jardín Botánico Nuova Gussonea del Monte Etna se puede admirar una reproducción en miniatura del volcán. El Jardín Botánico de Agrigento, no lejos del Valle de los Templos, acoge también testimonios arqueológicos, como cuevas naturales y restos fósiles; en el Parque Paternò del Toscano se puede disfrutar de picnics bajo los robles del bosque etneo y de desayunos o meriendas en el parque.

EL PAPIRO

Los faraones, las pirámides, las almas navegando por las tranquilas aguas del Nilo: el antiguo Egipto siempre ha fascinado, no sólo a los niños. Así que, ¿por qué no llevar a los jóvenes exploradores a visitar un oasis donde crece el papiro? Cerca de Siracusa, en la reserva natural del río Ciane, podrá descubrir los secretos de los últimos artesanos de esta planta histórica.

UNA EXTENSIÓN DE TULIPANES

¿Quieres una bonita foto familiar de recuerdo en un hermoso campo de tulipanes? No necesita ir a Holanda, encontrará una inmensa y maravillosa extensión de hierba pintada de rojo también en Sicilia. En Blufi, en las montañas de Madonie, para ser exactos. En el periodo de Marzo a Mayo, frente al Santuario de la Madonna dell’Olio, con el Etna cubierto de nieve al fondo, miles de tulipanes rojos crecen naturalmente en un campo de trigo, almendros y olivos. Hay que recordar que los tulipanes silvestres no se recogen, pero son una atracción irresistible para los amantes de la fotografía.

FÓSILES VIVIENTES: LA PETAGNA Y LA ZELKOVA

¿Sabías que en los montes Nebrodi es posible admirar una planta-dinosaurio? Se trata de la Petagna. Ese fósil viviente se remonta al periodo terciario (30 millones de años), y la característica que la hace única en el mundo, es que tiene una flor femenina donde adhieren tres o cuatro flores masculinas. Crece en las proximidades de la catarata de Catafurco, cerca de Galati Mamertino, en los alrededores de Tortorici y en el bosque de Mangalaviti.

En la zona de Buccheri también se encuentra una planta prehistórica que sobrevivió a la extinción. Se trata de la famosa Zelkova sicula, una planta endémica del periodo terciario que se consideraba desaparecida. En cambio, han sobrevivido muy pocos ejemplares y sólo se pueden ver en el bosque de Pisano, a pocos kilómetros del centro en dirección a la contrada Sugherata. 

EL “ ACERONE”.

Volvemos a los Nebrodi. A lo largo del sendero que lleva de Portella Femmina Morta al Monte Soro, el punto más alto de esta cordillera con 1800 m, se encuentra uno de los ejemplares más majestuosos del parque, un arce de montaña conocido como Acerone. Este árbol monumental, de unos 500 años, tiene 24 metros de altura y un tronco de más de 9 metros de circunferencia. ¿Cuántos niños serán necesarios para abrazarlo todo?

EL CASTAÑO DE LOS CIEN CABALLOS

Cuenta la leyenda que una reina y sus cien caballeros encontraron refugio bajo las ramas de este inmenso árbol durante una repentina tormenta. En Sant’Alfio, en la ladera oriental del Etna, se encuentra el castaño más grande y antiguo del mundo. Según la opinión de los expertos, tiene entre dos y cuatro mil años de antigüedad y unos 22 metros de altura, mientras su tronco tiene 22 metros de circunferencia. El imponente árbol está incluido en la lista de los Récords Mundiales Guinness y en 2008 fue reconocido por la UNESCO como «Monumento Mensajero de la Paz». 

EL AROMA DEL AZAHAR EN EL «JARDÍN DEL MITO».

En primavera, los azahares suavizan el aire y difunden la armonía de la naturaleza.  Entre la llanura de Catania y la ladera norte de los Montes Iblei, se encuentra un jardín exótico-mediterráneo que se extiende por unas 3 hectáreas, conocido también como el «Jardín del Mito». Domina un lago que, según la leyenda, fue creado por Hércules: hoy el lago de Biviere es un precioso oasis natural que ofrece refugio y descanso a muchas especies de aves.

CROCUS LONGIFLORUS (O AZAFRÁN DE OTOÑO)

En Sicilia es muy común encontrarse con el Crocus longiflorus, el azafrán de otoño, cerca de los bosques en las colinas y montañas. El azafrán silvestre no tiene nada que ver con el Crocus cultivado que se utiliza para cocinar. Sin embargo, su crecimiento espontáneo indica la predisposición natural del suelo para el cultivo de esta variedad tan prestigiosa. A diferencia de la flor de la que se extrae el oro rojo, el azafrán silvestre es una tímida violeta con estigmas de color amarillo y colorea el bosque otoñal creando una atmósfera de cuento de hadas.

LOS PIONEROS DE ETNA

Hablando de atmósferas mágicas. Una excursión para descubrir el Etna le dará la oportunidad de encontrarse con especies vegetales que desafían las condiciones de vida más extremas y que se consideran verdaderos pioneros del volcán. 

En las laderas norte,  norte-este y nor-oeste del Etna, a una altitud de entre 1.450 y 2.000 metros, unas cortezas blancas y lisas, cubiertas de ojos que observan en silencio, se destacan contra los campos de lava negra. Se trata del abedul aetnensis, una planta arbórea endémica de Sicilia que sólo crece de forma silvestre en el territorio del Etna y que es característica de latitudes como las de Escandinavia. Su extraordinaria presencia en Sicilia indica el fin de la Edad de Hielo, hace 10.000 años. En los montes Sartorius, un complejo de cráteres en la parte noreste del volcán, se encuentra un bosque de abedules en un paisaje único y raro.

Al subir al volcán, se observa la presencia de vegetación arbustiva formada por unas pocas especies pioneras capaces de sobrevivir en un entorno de lava y arena. Se trata de la típica vegetación pulvinera, más adecuada a la hostilidad del clima de montaña. El ejemplo más típico es el astrágalo (Astragalus siculus, hoy Astracanthus) o espina santa, un endemismo etneo que caracteriza especialmente el paisaje de alta montaña con fuertes desniveles. En verano, genera flores de color rosa suave y acoge en la vegetación a otras especies más delicadas, como las violetas, las cerastes y las antemidas, protegiéndolas del viento y, gracias a sus fuertes espinas, de la mordedura de los herbívoros.

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