A paso de burro por Sicilia: senderismo lento entre naturaleza, volcanes y pueblos

Detalle

Hacer senderismo en Sicilia «al paso del burro» es una experiencia única: agradable, sostenible y perfecta para toda la familia. Desde el Etna hasta las Eolias, pasando por los Montes Sicani y la meseta de Ibleo, los senderos se recorren lentamente junto a los burros, animales tiernos e incansables que en otro tiempo fueron el corazón de la vida campesina. Una nueva forma de vivir la naturaleza y reconectarse con el ritmo lento y fascinante de la isla.

Trekking con burros: un viaje lento y sostenible

El trekking con burros es una de las experiencias más originales que se pueden vivir en Sicilia. A lomos de burros, sobre todo de la raza ragusana, se atraviesan bosques, senderos y antiguas muleteras, redescubriendo una dimensión más auténtica del viaje. Esta forma de desplazarse, tan antigua como respetuosa con el medio ambiente, es perfecta para niños y familias. Se puede practicar en el Etna, entre paisajes volcánicos y una naturaleza exuberante, o en los Montes Sicani, entre robles, encinas y panoramas inolvidables. El paso lento del burro invita a ralentizar, observar y respirar realmente el paisaje.

Descubriendo el Etna a lomos de un burro

En la ladera norte del Etna, desde Linguaglossa, parten emocionantes itinerarios acompañados por guías expertos. Entre pinos lariceros, violetas etneas y saponaria, se atraviesan paisajes lunares, se observan millones de mariquitas que salen del letargo y se llega hasta el Valle del Bove, un escenario espectacular e importante para la investigación científica. Las excursiones duran desde una hora hasta varios días y son aptas incluso para los más pequeños, con equipos seguros. El Etna se muestra en todo su esplendor: el cielo, la lava y el mar se funden en panoramas que quitan el aliento.

De las Eolias a Alicudi: islas sin tiempo

Las islas Eolias también ofrecen experiencias inolvidables a lomos de un burro. En Lipari, los senderos inmersos en la vegetación mediterránea permiten descubrir la isla desde un punto de vista inusual y auténtico. Pero Alicudi es la verdadera perla slow: aquí no hay coches y los burros son el único medio de transporte. Subir a la cima del antiguo volcán extinto por los caminos de herradura, en compañía de estos fieles compañeros, es como viajar atrás en el tiempo. Cada paso es una invitación a la sencillez, al silencio, al contacto con la naturaleza y con uno mismo.

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