Cefalú

Detalle

Cefalú, uno de los pueblos más bellos de Italia, es uno de los destinos más atractivos de toda la isla. Se encuentra en la costa septentrional de Sicilia en una posición poco estratégica: a aprox. una hora de Palermo y de Capo d’Orlando por la A20.

Para los Griegos era Kephaloidion, «cabeza» o «cabo» (probablemente en referencia a su promontorio), Coephaledium para los romanos y Gafludi (ciudad fortificada y de abundantes aguas) para los árabes.

La ciudad está presidida por una monumental roca de 270 metros de altura que los fenicios denominaban promontorio de Hércules y sobre la que se erige el templo de Diana, un edificio megalítico vinculado al culto del agua, como indica la cisterna que data del siglo IX a. C.

El barrio histórico se encuentra a la sombra de este bastión y se estrecha alrededor de su corazón palpitante que es sin duda la Duomo o iglesia principal, un edificio gigantesco voluntad de Rogelio II El Normando.

Cuenta la leyenda que la Catedral se habría erigido en esta ciudad y no en Palermo, capital del reino, tras una promesa que el propio Rogelio habría hecho al Santísimo Salvador por haber conseguido escapar de una tormenta y llegar a las playas de la ciudad. Sin embargo, es mucho más probable que hubieran predominado las motivaciones político-militares debido a las innegables peculiaridades de fortaleza natural y las proporciones fuera de escala de la basílica, todo amplificado por la antigua muralla megalítica cuyos vestigios se extienden a lo largo del acantilado de la Giudecca (Postierla) y en la antigua Porta Terra (hoy Piazza Garibaldi).

También puede parecer extraño este símbolo de poder que un soberano normando halló en los maestros y arquitectos islámicos, los verdaderos e inspirados protagonistas. De hecho, el esquema de diseño es el mismo que el de otras obras maestras palermitanas, inspirado en la magnificencia de los palacio-fortaleza ziríes y hamaditas, típicos de la arquitectura magrebí. Construcción severa y compacta en el bloque de las dos torres pero luminosa por el oro de los muros y los reflejos de los mosaicos. En el interior, la imponente columnata marca el ritmo del entorno y dirige la atención hacia la mirada benévola del Cristo Pantocrátor, un maravilloso mosaico bizantino sobre fondo dorado con inscripciones en griego y latín. La cruz de madera suspendida en el ábside central, se atribuye a Guillermo de Pesaro. Cabe destacar el claustro anexo a la catedral, decorado con columnas y capiteles esculpidos y la pila bautismal románica

La Cefalú medieval cuenta con innumerables e impresionantes obras dignas de admiración. El Palazzo Maria en Piazza Duomo y elOsterio Magno en Corso Ruggero del siglo XIII, propiedad de los condes Ventimiglia, conserva dos preciosas ventanas bíforas del siglo XIII y una trífora del siglo XIV.

Excavado íntegramente en la roca y activo hasta hace poco es el lavadero medieval, al que se puede llegar a través de una llamativa escalinata de piedra lávica denominada a lumachella.

Nos encontramos en un espacio semicubierto, ocupado por una serie de tinas en las que el río Cefalino vierte agua por las veintidós bocas de hierro fundido, alguna de ellas con forma de cabeza de león.

En este entorno impregnado de historia y cultura nos sentimos de pronto transportados al pasado entre los cantos y gritos de las lavanderas sicilianas inmersas en su ritual cotidiano.

La zona está cubierta y rodeada por un enorme arco de crucería de fuerte influencia árabe. Al lado derecho de la entrada vemos una peculiar escritura que hace referencia a una antigua leyenda: «Por aquí fluye el Cefalino, el más salubre de todos los ríos, más puro que la plata, más frío que la nieve». Cuenta la leyenda que el río Cefalino nació de las lágrimas de una ninfa arrepentida por haber castigado con la muerte la traición de su amado.

Sin duda una visita obligada a un lugar nos brinda una visión extraordinaria de la vida medieval en Sicilia.

Si queremos admirar el barroco de Cefalú, debemos detenernos ante el Monte de la Piedad (Monte della pietà, 1716) y de la hermosa iglesia del Purgatorio (1668), además de apreciar los innumerables portales, ménsulas y demás detalles arquitectónicos que adornan las calles y plazoletas del centro histórico que sigue siendo de planta medieval.

Sería imperdonable alejarse de Cefalú sin haber hecho una parada en el Museo Mandralisca para admirar el extraordinario Retrato del hombre desconocido de Antonello da Messina y, para los amantes del género, adentrarse en la cripta rectangular de la iglesia del Purgatorio que conserva cadáveres completamente momificados.

Tras esta interesante incursión en el arte y la cultura, llega el momento de buscar el lugar perfecto delante del espléndido mar y pedir pescado fresco mientras esperamos para contemplar el atardecer y el espectáculo del puerto iluminado que llena la noche de luz.

No muy lejos del centro del pueblo, encontramos un hermoso sendero iluminado que pasa por el acantilado, un lugar realmente evocador para relajarse y contemplar el atardecer. Y si hablamos de paisajes evocadores, tras haber adquirido una bonita postal de Porta Pescara, inmortalizamos en una fotografía nuestra visita al maravilloso muelle, ¡donde nos espera romántico banco!

Uno de los manjares más destacados del pueblo es la pasta a taianu, es decir pasta en la sartén condimentada con carne, berenjena frita, piñones, uvas pasas y queso pecorino que se distribuyen en capas en una gran cacerola de barro.

La gastronomía es cultura y el sabor es una forma de visitar Cefalú y conocer su historia.

Los platos de Cefalú son también un reflejo de los edificios del lugar, como por ejemplo, la carne murata, que recuerda a una fortaleza romana construida con capas de carne, cebolla y patata y cuya almena se compone de albahaca fresca, orégano y pimienta.

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